El vocablo latino “tuber” y su diminutivo latino “tuberculum”, los llamamos respectivamente, al primero (bulto o tumor), _ ámbito de la medicina…_ y al segundo, tubérculo _ ámbito de la agricultura: (tallos o raíces gruesas: patatas, trufa, zanahoria, rábano…).

“…significados tan diversos,
todos emparentadas de base,
pero arrastrados a dispares parajes
por el viento…
del lengüaje humano…”
Desde antiguo se conocen unos sabrosos hongos en forma de tubérculos “tubermelamosporum, que los romanos llamaron “térrea tuber”, aunque pronunciaban “térrea tufer” o “térrea tufera”.
Pues en esa “tufera” de origen romano es donde está enraizada nuestra trufa, también conocida como “la criadilla de tierra”, una exquisitez gastronómica, de precios astronómicos…, sobre todo la “trufa negra de Périgond”.

Los Egipcios griegos y romanos le atribuían virtudes terapéuticas y afrodisiacas, que mucha gente aún hoy sigue creyendo en ellas…
Escritores de fama mundial como Brillet Savarint ( Pbgsicologie dú goút-1825) dijo sobre la trufa: “puede , en determinadas ocasiones, hacer más tiernas a las mujeres y más amables a los hombres…”,(se quedó descansando…pero ahí quedan las perlas que soltó dicho señor)

Aunque la trufa es apreciada en todo el mundo es en Francia, aún hoy, donde su valor raya lo mítico o inalcanzable …y así lo expresan muchos otros apelativos con los que acostumbran a referirse a ella los franceses…:

Brillet Savarint la llama “diamante culinario”;
George Sand la llama “patata mágica”;
para Fulbert Dumonteil es “perla negra”;
“gema” para Colette…;
o “sacrum-sacrorum” para Alejandro Dumas…

En Italia , el término “tufer” _ (he aquí el más insólito de sus parientes)_ evolucionó a TARTUFO. En la comedia italiana era de lo más normal apodar “la trufa” a un personaje hipócrita que solía aparecer en ellas …y que alcanzaría fama universal gracias a “El Tartufo de Moliere”.

El diminutivo “tuberculum se aplicó también, desde la antigüedad, a los tumorcillos que se forman bajo la piel y en algunos tejidos del cuerpo humano. Pero no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se dio el nombre de tuberculosis a la enfermedad infecto-contagiosa más famosa de la época, caracterizada precisamente por la aparición de pequeños tubérculos o protuberancias en algunos tejidos.

Con el descubrimiento de su microbio causal “mycobacterium tuberculosis”, el eminente científico ROBERT KOCH marcó en 1882 uno de los hitos de la moderna microbiología ciéntifica.

El propio Koch acuño en 1890 el término “tuberculim” que aplica a un producto microbiológico que había obtenido por filtración de cultivos del microbio encontrado y él fue quien lo propuso como cura definitiva para la terrible enfermedad…

Es evidente el ridículo que tuvo que sufrir el gran microbiólogo alemán, ya que como todos conocemos , la “tuberculina” fue un fracaso…y la enfermedad …sigue viva…
Si bien, también hay que decir que el uso de dicha sustancia, sigue siendo completamente válido como diagnóstico de la enfermedad en la actualidad…cuando ya ha pasado más de un siglo desde su descubrimiento.Su inoculación, hoy como ayer, produce una reacción de hipersensibilidad capaz de diferenciar los organismos infectados de los que no lo están..

Mi conclusión… se sale …en parte del tema…pero me gusta:
Y es que no deja de ser curioso como de una misma raíz TUBER, TUFER, TÚFERA, TRUFA, TUBERCULOSIS, TARTUFO….salen significados tan diversos, todos emparentados de base, pero arrastrados a dispares parajes por el viento…del lenguaje humano.
Una es magia, afrodisíaca, repostera, trufera…
Otra, sino maligno, lleno de… lápidas, lágrimas…
Y luego está,…!qué cosas!!, hasta ese famoso personaje literario, “TARTUFO”, hipócrita y embustero, pero de presencia oblifada en todas las´comedias de la época…
¡!Qué familia tan desintegrada, tan dispar, tan dividida….esta familia de los TUBER…Como la vida misma¡!.

Sí, como en la vida, pues en las palabras hay también otras familias que “aparentemente al menos” tienen mejor suerte, y pongo el ejemplo (a lo mejor porque soy muy golosa y es familiar de la trufa…) de la familia de etimología latina DULCIS, de la que desciende una familia dulzona y bien avenida… dulce, dulcería, dulzura, dulzaina, dulcedumbre…todo con sabor a perita en dulce, a besos dulces, como celdas de un panal de miel…

!Vaya!…toda una ¡!FAMILIA REPOSTERA…!!,sin olvidar , tampoco en este caso, la Obra más universal de nuestro arte literario…el nombre de “la dulce Dulcinea del Toboso”, creada por Cervantes…
Y otra vez pienso en la vida misma…la nuestra de cada día…y… “que el mundo de estas etimologías, como el de la vida es sin duda interesante y está repleto de tradición y cultura en nuestros labios… es, sin duda, un fiel reflejo del “lenguaje en movimiento, vida…”

Cada vez siento como es más interesante para mi , este lio de las familias de palabras agrupadas por su ADN etimológico…como también lo es el diverso camino que luego cada una de ellas recorre… mas o menos… como en las familias humanas, propias y ajenas, en las que podemos encontrar de todo,…hasta esa oveja negra o el molesto garbanzo negro…¿o no es así?…
La exquisitez de la trufa




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